El 28 de enero, impartimos el sexto curso de formación para orientadores, titulado "Historias de quienes han vivido esta situación".
En el evento intervinieron como oradores invitados el padre de una familia de nacionalidad bangladesí que actualmente está tramitando un permiso especial para residir en Japón, y un joven filipino que ya ha obtenido dicho permiso.
El padre bangladesí explicó cómo llegó a Japón, por qué se quedó más tiempo del permitido por su visa y por qué no puede regresar a su país. Dijo que la principal razón por la que no puede regresar es que si sus hijos, nacidos y criados en Japón y que asisten a escuelas públicas, volvieran a su país, no podrían estudiar porque no entenderían el idioma. Añadió que no podía imaginar a su familia separada y que seguiría solicitando que se les permitiera permanecer juntos en Japón, a pesar de las dificultades económicas que atraviesan durante su permiso temporal.
Otro orador invitado, un joven de nacionalidad filipina, nació y se crió en Japón, pero debido a que sus padres no tenían estatus de residencia, él mismo vivió como inmigrante indocumentado. Compartió experiencias dolorosas, como el arresto de sus padres en su casa cuando él cursaba la primaria y la detención de su padre en dos ocasiones. Sus padres decidieron regresar a su país de origen, y a él y a su hermano menor se les otorgó un estatus especial para inmigrantes. El joven afirmó que aún no sabe si esta decisión, que separó a su familia, fue la correcta. Su historia puso de manifiesto el problema del trato actual a los inmigrantes indocumentados, que obliga a los niños a soportar grandes dificultades.
Los participantes compartieron comentarios como: "Adquirí una comprensión realista de los problemas que enfrentan los directamente afectados" y "Quiero ayudar a garantizar que los residentes extranjeros sin estatus de residencia legal puedan vivir en Japón con tranquilidad".
*Este curso cuenta con el apoyo del Fondo de subvenciones para actividades cívicas del Sistema Pal de Tokio.
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